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Cerrar un negocio no es colgar los guantes

Writer: Nerma Albertorio Barnés
Nerma Albertorio Barnés
2 hours ago
3 min read



Yo también cerré un restaurante.

Counter de restaurante

Esta semana leí un estudio que me dolió. La Asociación de Restaurantes de Puerto Rico (ASORE) encuestó a casi 900 restaurantes: uno de cada tres está considerando cerrar. Más de la mitad tiene menos clientes que el año pasado. Y para el 51%, la luz ya es su gasto operacional más alto, por encima de la comida y la nómina.

Detrás de cada número hay una persona que se levanta al amanecer, conoce a sus clientes por nombre y lleva años sosteniendo empleos en su pueblo. Por eso no voy a escribir esta columna desde afuera.

Muchos no lo saben, pero yo fui restaurantera.


Mi historia con la factura de la luz

Fue en el 2008, en medio de aquella crisis económica y operando en el Viejo San Juan.  Un mes me llegó una factura de luz por $3,000. Al siguiente, $4,000. Recuerdo sentarme con los papeles sobre la mesa y hacer los números una, dos y tres veces, buscando el error. No había error. El negocio, sencillamente, no daba.

Tomé la decisión más difícil que había tomado como empresaria: cerrar.


Pero quiero que se entienda bien: cerrar el restaurante no significó dejar de emprender. Significó reconocer que ese modelo, en esa realidad, ya no era sostenible. Me moví hacia otras oportunidades. Y muchas de las cosas que hago hoy no existirían si me hubiera aferrado a aquello por orgullo o por miedo.


Lo que no podemos cambiar (y lo que sí)

No voy a decirte que todo pasa por algo ni que veas el vaso medio lleno. La situación energética de Puerto Rico es grave y no es culpa del pequeño comerciante. Hay que exigir soluciones, y las organizaciones del sector lo están haciendo. Mientras esas soluciones llegan, si es que llegan a tiempo, el negocio tiene que seguir operando. Y ahí es donde nos toca a nosotros.


Desde María, los terremotos y la pandemia, Puerto Rico nos ha dado la misma lección una y otra vez: aquí no se puede hacer negocios sin un plan B. ¿Qué hago si se va la luz? ¿Y si se va el agua? ¿Y si la factura sube otro 20%? Eso ya no son escenarios hipotéticos. Son parte del costo de hacer negocios en nuestra isla.

Es necesario hablar de la redundancia de sistemas (plantas, placas, baterías, cisternas). Pero tampoco es una varita mágica. Esta semana, La Manada cerró en Guayanilla después de 10 años. Tenían planta y placas solares, y aun así la factura siguió subiendo y los equipos se dañaban por los bajones de voltaje. Así que la redundancia no es sólo de equipos, también es de modelo de negocio.


Preguntas que hay que hacerse ahora, no cuando ya es tarde

  • ¿Conozco mis números de verdad? ¿Qué porciento de mis ventas se va en energía? ¿Cuál es mi punto de equilibrio hoy, no el de hace dos años?

  • ¿Mi modelo depende de algo que no controlo? Si tu negocio solo funciona con el aire acondicionado encendido durante doce horas al día, eres más vulnerable que uno que puede ajustarse.

  • ¿Qué otras formas tengo de llegar al cliente? Catering, eventos privados, cocina compartida, ventas por pedido, menús más cortos con equipos que consuman menos. La Manada no desapareció: ahora vende los fines de semana en distintos pueblos y utiliza su local para eventos privados. Eso también es reinventarse.

  • ¿Cuánto tiempo más puedo aguantar sin poner en riesgo lo personal? Esta pregunta duele, pero es la más importante.


Cerrar con los números en la mano no es fracasar

Algo que aprendí en el 2008 es que la peor decisión no es cerrar. La peor decisión es seguir abierto por inercia, endeudándote cada mes, poniendo en riesgo tu casa y tu salud, porque te da vergüenza aceptar que el modelo ya no funciona. Cerrar a tiempo, con los números claros, te deja energía, recursos y dignidad para lo siguiente. Y créeme: siempre hay un próximo.


No podemos controlar la factura de la luz. Pero sí podemos controlar nuestra respuesta. Y la respuesta no es colgar los guantes. Es mirar la realidad de frente, enrollarnos las mangas y decidir con cabeza fría qué hacer con lo que tenemos.

En cada crisis también hay oportunidades. No porque la crisis sea buena, sino porque quien sabe mirar con claridad encuentra caminos que otros no ven.

Yo lo viví. Y aquí sigo.



Nerma Albertorio Barnés


Nerma Albertorio Barnés es consultora, autora y "speaker" en Puerto Rico. Es fundadora del Centro para Emprendedores, Emprende Notas y 100 Ventures, y ha dedicado más de 25 años a impulsar ideas, negocios y comunidades en la isla y la diáspora. Conoce más sobre su trabajo en nermaalbertorio.com.




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